El artista puertorriqueño hizo vibrar este domingo a la Plaza de España en una de las citas más potentes del Icónica Santalucía Sevilla Fest. Dentro de su gira «Lo Mismo De La Otra Vez Tour», una de las voces más influyentes del género urbano desató la locura colectiva ante miles de personas, firmando una noche histórica para la vanguardia musical latina en la capital hispalense.
La Plaza de España de Sevilla se ha vestido de gala —y de puro ‘flow’ urbano— este domingo para recibir a uno de los hombres que ha redefinido las reglas del juego en la música latina. Gabriel Armando Mora Quintero, conocido mundialmente como Mora, ha aterrizado en el Icónica Santalucía Sevilla Fest en el marco de su aclamada gira internacional «Lo Mismo De La Otra Vez Tour».
Con el termómetro sevillano dando tregua y una expectación que se palpaba en el ambiente desde horas antes de la apertura de puertas, el puertorriqueño ha demostrado por qué arrastra a más de 20 millones de oyentes mensuales en Spotify. El imponente monumento de Aníbal González ha dejado de lado por una noche su solemnidad histórica para convertirse en una gigantesca pista de baile bajo el cielo de julio.
Un viaje desde los orígenes hasta «Lo Mismo de Siempre»
El concierto se ha planteado como un recorrido milimétrico por la evolución del artista. No han faltado los himnos de sus trabajos anteriores que lo catapultaron a la cima, como Primer día de clases, Microdosis o ese viaje sónico que es Paraíso.
Sin embargo, el núcleo duro de la noche pertenecía a su último gran golpe sobre la mesa: su álbum «Lo Mismo de Siempre» (lanzado en mayo de 2025). El público sevillano, que ya se sabe las 17 canciones del disco al derecho y al revés, ha rugido especialmente al sonar los acordes de los nuevos temas. Aunque esta noche Mora defendía el escenario en solitario, el espíritu de sus grandes colaboraciones en el álbum —como C. Tangana, Young Miko, Ryan Castro o Dei V— ha sobrevolado la Plaza de España a través de unas pantallas y un juego de luces de primer nivel.
Un repertorio milimétrico: el termómetro de la noche
El arranque del directo ha sido toda una declaración de intenciones. Mora ha desatado la locura inicial abriendo fuego con Aurora y la contundente Droga, rompiendo el hielo de golpe y poniendo a botar a los miles de asistentes. La noche ha tomado tintes de pura vieja escuela con el esperado Tema de Jory, antes de encadenar una ráfaga de éxitos inapelables que han hecho temblar los cimientos de la plaza: la magnética APA, el ritmo contagioso de Modelito y la carga emocional de 7 lágrimas.
Lejos de bajar las revoluciones, la velada ha entrado en una fase más íntima y coreada gracias a la introspección de donde se aprende a querer y el magnetismo de como has estau. A partir de ahí, el puertorriqueño ha transportado a Sevilla a su propio oasis veraniego hilando playa privada con las vibraciones de escalofríos.
El auténtico ecuador de oro y clímax colectivo de la noche ha llegado cuando han retumbado las notas de su colosal éxito La inocente, seguido de cerca por himnos de la talla de una vez, la arrolladora la 512 y el subidón de Volando. En el tramo final, Mora ha mantenido la tensión en lo más alto regalando las transiciones perfectas de Tuyo, la futurista IA y el himno generacional Polaris, dejando paso a una despedida temporal cargada de nostalgia colectiva con Memorias. El broche de oro definitivo, íntimo y espiritual, ha llegado al cerrarse el telón con los últimos acordes de Detrás de tu alma, clausurando el setlist de manera inmejorable.
Una noche Icónica
Lo que ha quedado claro en Sevilla es que Mora ya no es una promesa del género; es uno de los nombres indispensables del panorama urbano internacional. Su capacidad para transitar entre el reggaetón más oscuro, el trap y los ritmos experimentales con tintes electrónicos ha mantenido al público en un clímax constante.
La edición 2026 del Icónica Santalucía Sevilla Fest se apuntala, con citas como la de hoy, como un festival capaz de cruzar el Atlántico para traer lo mejor de la vanguardia musical a un entorno patrimonial único. Mora prometía una de las grandes noches del verano sevillano, y a juzgar por los rostros de los miles de asistentes saliendo de la Plaza de España, la promesa se ha cumplido con creces.



