La noche prometía y no defraudó. Sevilla se convirtió este sábado en la capital del reguetón con un Estadio de La Cartuja completamente lleno para recibir a Don Omar. Más de 50.000 personas abarrotaron el recinto, que colgó el cartel de sold out, para disfrutar de un espectáculo que fue mucho más que un concierto: un recorrido por los grandes himnos que han marcado a varias generaciones y que demostraron por qué el puertorriqueño sigue siendo una de las grandes referencias del género.
El Cook Music Fest hizo parada en la capital andaluza con un cartel de lujo. La colombiana Greeicy fue la encargada de abrir la noche, seguida de Farruko, que elevó aún más la temperatura de un público ansioso por ver aparecer al gran protagonista.
A las 22:45 horas, con puntualidad, las luces del estadio se apagaron y una gran ovación anunció la llegada de Don Omar. El artista irrumpió sobre el escenario entre un espectacular despliegue audiovisual, arrancando una noche en la que apenas hubo respiro. Desde los primeros acordes, el público respondió cantando cada palabra de un repertorio repleto de clásicos que han acompañado a toda una generación.
Sin embargo, el sonido fue uno de los puntos más flojos del espectáculo. En varios momentos resultó complicado entender las palabras del artista, tanto durante las canciones como cuando se dirigía al público, un aspecto que deslució ligeramente una producción que, en lo visual, sí estuvo a gran nivel gracias al despliegue de luces, pantallas gigantes, efectos especiales y una escenografía que convirtió La Cartuja en una auténtica discoteca al aire libre.
Aun así, la energía nunca decayó. Temas como ‘Hasta Abajo’, ‘Guaya Guaya’ u ‘Otra Noche’ hicieron saltar a un estadio completamente entregado. «¡Wow, Sevilla!», exclamó el puertorriqueño antes de agradecer el recibimiento: «Qué suerte estar aquí esta noche. Cuando ustedes se cansen me avisan y nos vamos», bromeó, provocando un rotundo «¡No!» de las más de 50.000 personas que llenaban las gradas y la pista.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó con ‘Pobre diabla’. Antes de interpretarla, Don Omar recordó con emoción la primera vez que la cantó en España, hace ahora dos décadas, cuando apenas unas pocas personas asistieron a aquel concierto. Comparó aquella imagen con la de un estadio completamente abarrotado y pidió al público sevillano que hiciera de ese instante un recuerdo inolvidable. La respuesta fue inmediata: miles de voces acompañaron la canción de principio a fin, protagonizando uno de los momentos más emotivos del espectáculo.
El viaje por su carrera continuó con otros himnos imprescindibles como ‘Mayor que yo’, ‘Baila morena’, ‘Amor de colegio’, ‘Ayer la vi’, ‘Salió el sol’, ‘Belly danza’ y ‘Ojitos chiquitos’, demostrando que el repertorio del llamado «Rey del Reguetón» sigue conservando intacta su capacidad para conectar con el público.
La recta final llegó con ‘Danza Kuduro’, probablemente el tema más esperado de la noche. El estadio entero se convirtió en una única pista de baile para despedir un concierto que mantuvo la intensidad de principio a fin y que dejó imágenes para el recuerdo.
Pese al ambiente festivo y la conexión constante entre artista y público, el espectáculo no estuvo exento de polémica. Muchos asistentes manifestaron su sorpresa por la duración del concierto, de apenas hora y media, una circunstancia que generó numerosas críticas en redes sociales al considerar que el repertorio se hizo corto para un artista con una trayectoria tan amplia. Aun así, Don Omar volvió a demostrar en Sevilla que sus grandes éxitos siguen siendo capaces de poner de acuerdo a varias generaciones, firmando una noche de nostalgia, baile y reguetón que difícilmente olvidarán los miles de aficionados que abarrotaron La Cartuja.









